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Carácter esencial del sector porcino y su efecto directo en la economía de los pequeños municipios: generando empleo estable y evitando la despoblación

El número de industrias dedicadas a la elaboración de productos del porcino en municipios de menos de 5.000 habitantes de la Comunidad Valenciana se ha incrementado un 30% en diez años, pasando de 40 industrias en el año 2008 a las 52 en 2018, según los datos elaborados por la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC). Esta vinculación de la industria porcina con las zonas rurales se suma a las 726 granjas -de las 916 de la región- que están en municipios de menos de 5.000 habitantes, lo que evidencia el carácter esencial del sector porcino y su efecto directo en la economía de estos pequeños municipios donde el sector porcino genera empleo estable y contribuye a evitar la despoblación.

En total, el número de industrias de porcino en la Comunidad Valenciana asciende a 228 de las que el 22,81% se encuentran en municipios de menos de 5.000 habitantes, y generan un total de 4.236 empleos directos, el 13,88% en estas pequeñas localidades.

Por su parte, las granjas de porcino de la comunidad emplean a 1.328 trabajadores, el 82% asentados en poblaciones de menos de 5.000 habitantes.

La implantación del sector porcino en estos municipios es integral, es decir, no solo encontramos la producción primaria sino también la industrial, lo que es absolutamente indispensable para que un sector agroalimentario contribuya decisivamente a la sostenibilidad del medio rural.

Además, y no menos importante, el porcino de capa blanca es un sector que, aunque trabaja cada día bajo un modelo de producción único en el mundo, también se esfuerza para seguir avanzando en las materias en las que es un referente: la seguridad alimentaria, el bienestar animal y la sostenibilidad.

En el plano medio medioambiental, el compromiso del sector porcino es firme y lo demuestra el hecho de que año tras año reduzca las emisiones de Gases de Efecto Invernadero derivadas de su actividad. Además, los esfuerzos del sector no se limitan solo a la reducción en la generación de emisiones, sino que se extienden a otros muchos campos de la actividad, como la reducción del consumo de agua, de electricidad y combustibles o la menor generación de plásticos no reutilizables, residuos o desperdicios.

Todas estas medidas de control y mejora medioambiental que viene aplicando en los últimos 30 años han contribuido a que el peso de la actividad porcina sobre el conjunto de las emisiones nacionales GEI sea de solo el 1,9%.