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El ganado ayuda a salvar los bosques. El ejemplo del incendio de Llançà: “Sin franjas ni pastos, en lugar de 400 hectáreas se habrían quemado más de 3.000”

Teresa Jordà, consellera de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural ha valorado muy positivamente el efecto de las estrategias y medidas de prevención durante el incendio que ha tenido lugar durante el fin de semana del 17 y 18 de julio entre Llançà y el Port de la Selva. En declaraciones a El Punt Avui, Jordà afirmó taxativamente que las franjas de protección y las zonas de pasto habían “impedido la progresión del fuego y la destrucción de viviendas”. “Sin franjas ni pastos, en lugar de 400 hectáreas se habían quemado más de 3.000”.

Precisamente este es el argumento que la interprofesional Interovic, y también Provacuno, no dejan de difundir.

Un sistema avalado por los siglos

Aunque el calentamiento global sea una preocupación de primer orden en la actualidad, los incendios forestales han sido desde siempre una fuente de preocupación para la sociedad. El bosque es una fuente de riqueza que ha contribuido a la subsistencia de muchos oficios rurales, muchos de los cuales se encuentran hoy en vías de desaparición. La falta de relevo generacional y la dureza de las condiciones suponen un hándicap a la hora de su renovación.

La ganadería de ovino, caprino  y vacuno ha sido, tradicionalmente, una aliada en las labores de prevención de incendios forestales. Durante su trasiego a las órdenes de los pastores, los rebaños de ovejas y cabras han limpiado el campo, los bosques y los caminos de las amenazas a la flora. las malas hierbas suponen una amenaza cuando se desarrollan en exceso.

Hasta tres kilos por día

Con la llegada de las altas temperaturas y la estación seca, estas especies no pueden subsistir y se secan al sol. Forman, de esta forma, una alfombra que cubre el suelo y que está lista para arder al contacto con la primera chispa. Cuando se genera esta cubierta, se multiplican la rapidez y el alcance de las llamas cuando se presenta el incendio. Su presencia dificulta las labores de extinción por la multiplicación exponencial de la superficie del fuego activo.

Frente a las labores de extinción, que ponen en riesgo vidas humanas, las labores de prevención permiten recudir el riesgo potencial de los incendios como se ha hecho siempre: trasegando cabezas de ganado ahí donde son necesarias. Estos animales ayudan ingiriendo, en un solo día, muchos kilos de malas hierbas, lo que disminuye la posibilidad de incendios.