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Un nuevo método de investigación revela una reducción significativa en la huella de carbono de las granjas porcinas británicas

La huella de carbono de la cría de cerdos británica se ha reducido en casi un 40% en los últimos 20 años, según un nuevo estudio que utiliza una nueva metodología liderada por el Instituto para la Seguridad Alimentaria Global (IGFS, por sus siglas en inglés) de la Queen’s University de Belfast, Irlanda del Norte. La investigación independiente, financiada por la UE, extrajo sus conclusiones de datos históricos sobre sistemas ganaderos en Inglaterra, Escocia y Gales. Calcular la huella de carbono de un sistema agrícola es una métrica compleja que involucra una gran cantidad de indicadores que incluyen qué tipo de combustible se usa en la granja, cómo se cultiva el suelo, el estilo de manejo de la tierra y los tipos de animales y cultivos

A nivel mundial, los sistemas agrícolas se han visto presionados para reducir su huella de carbono y el gobierno del Reino Unido ha establecido un objetivo de agricultura ‘neutral en carbono’ para 2050.

 

Se ha demostrado que los cambios en los ingredientes de los piensos tenían el potencial de alterar significativamente la calificación de carbono de las granjas de cerdos y de la industria en su conjunto. Específicamente, se descubrió que la tendencia creciente de reemplazar la soja importada de América del Sur (que tiene una alta huella ambiental asociada con la deforestación) por cultivos locales como la colza y la harina de girasol para alimentar a los cerdos tiene un efecto mitigador significativo en los resultados ambientales.

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